Él se lo conseguiría

28 12 2009
Por Xinax

Lo había prometido, el día que finalmente se dieron el sí delante del juez que los casó, le juró que él se lo conseguiría todo, lo que deseara, material o inmaterial, pero que sobretodo conseguiría que jamás se sintiera sola, que siempre estaría pendiente de ella, que descubriría día a día sus anhelos y procuraría satisfacerlos. Aspective traía equipaje de un viaje anterior, sus propias experiencias, su bagaje personal y ella no quería vivir en perpetua comparación, no deseaba que sus días fuesen clones uno del otro, todo paz y serenidad. Ella quería explotar cada minuto como si fuera el último, disfrutar de la sensación de estar viva, de sentirse el centro del universo, soñaba con el amor, la pasión y la aventura. Él se lo había prometido, y sin embargo, se había acomodado a la tranquilidad de tenerla.

Cuando empezó a entrar en internet primero sintió el vértigo de ponerse el disfraz de lo que no era o, de la que pese a ella misma, deseaba ser. Podía vestirse de niña inocente o  de la puta más perversa, ella creía que sin efectos secundarios. Le encantaba sentir que dominaba, y los hombres eran víctimas fáciles de atrapar entre los virtuales tacones de aguja que calzase o a la minifalda escolar que luciese. Desde que empezó a entrar en internet, todos los que había conocido le habían parecido unos seres básicamente simples, pero la divertían.

Hasta que llegó él. En el blog que ella escribía, un buen día apareció un “anónimo” que empezó a dejar comentarios. Poco a poco se fueron transformando en auténticas batallas dialécticas, y ella sentía el riesgo de que después de cualquier frase borde, él la mandase a tomar viento y terminara cerrando definitivamente la página y olvidando hacer más comentarios. Era lúcido, inteligente, hábil y, esencialmente, provocador. Sentía por él una tremenda atracción sexual, aunque jamás cruzaron la típica encuesta de “a qué te dedicas, cuántos años tienes, como vas vestida?”. No, lo suyo era un enfrentamiento verbal, de agilidad, de guiños inesperados, de comunicación puramente visceral. Sólo había conseguido suponer que vivía en algún sitio cerca de su ciudad. Nada más. Citaba libros, músicas desconocidas, fantasías de todo tipo, creaba para ella noches inventadas. Era como vivir subida en una montaña rusa. Se sentía libre, mujer y deseada.

En ese juego de seducción, ella ideó algo para él. Algo real que compartir. Tras los comentarios que cruzaban en su blog, ella se había dado cuenta que parecía lanzar anzuelos, vestidos de provocación, a los tres nicks evidentemente femeninos que escribían en él. Los tres nicks que eran en realidad ella misma y las distintas mujeres que habitaban en ella. 

Le propuso un reto, a través del propio blog, sin la firma de ninguna de las tres mujeres cuyos nicks se atribuían la autoría de los textos. Le enviaría a su dirección de correo electrónico tres archivos encriptados. El primer archivo podría abrirlo si conseguía la clave que se escondía en una frase que le escribió, y al poder acceder a ese archivo podría descubrir la clave que abría el segundo, y a su vez en éste la frase secreta para acceder al tercer archivo, donde se encontraba el regalo final. La primera clave era una calle y un número, el segundo el nombre de una librería, y el tercero una frase que debía dirigir a la persona que le atendiese en la tienda. Allí le esperaba su regalo.

El aceptó el reto. Y durante tres días ella fue recibiendo la respuesta correcta a cada clave, y cada vez que miraba el correo su excitación iba en aumento. Terminaba fingiendo en su piel caricias y besos que aún no había recibido, completamente nuevos y diferentes. Sentía algo difícil de explicar, como si ese hombre además de poder acceder cuando gustase a su cuerpo, hubiera conseguido entrar en el lugar más recóndito e inexplorado:  su complicado cerebro. Lo que le provocaba un deseo que iba más allá de lo sexual. Él le prometió acudir al lugar, se negó a decirle el día y la hora, para preservar su anonimato, pero juraba que le diría si ya tenía su regalo en las manos. Ella esperó.

Aquella noche, cuando su marido regresó a casa, lo hizo cargado de bolsas. Era Navidad, y ella supuso que eran sus regalos. La besó, como era su costumbre. Se puso las zapatillas, como era su costumbre. Dejó las bolsas en su despacho, como era su costumbre. Y faltando a la costumbre, sacó muchos libros de una de ellas.

 -Hoy no he podido resistir la tentación y he arrasado en una librería nueva del centro, que me han recomendado. He comprado muchos libros, excepto éste que me hace especial ilusión, y ha sido un regalo…-le dijo Aspective, mostrándole un libro.

-Cuál es? – le contestó ella, mientras recogía distraída unos periódicos que estaban sobre el sillón de lectura.

-Se titula “Todo cuanto amé” ¿lo conoces?-le contestó él, brillándole los ojos

-Si, lo conozco –le dijo ella, mirándole y sonriendo- lo que no sé es, si después de todo este tiempo, te conozco a tí.  

Proximo turno: DANIELA





Atentamente

28 12 2009

Por Aspective

Intentaba leer muy atentamente entre líneas en cada mensaje, en cada post, en cada comentario. Intentaba desentrañar el misterio, su misterio particular.

Estaba casado hacía ya unos años y pensaba que tenía una relación normal, feliz, como todo el mundo. De hecho, él habría pensado que todo iba bien, hasta que por equivocación recibió aquel correo que, evidentemente, no iba destinado a él. Sin embargo, ella no notó el error. Y él no se lo dijo. En lugar de preguntar o montar una escena, decidió enterarse de lo que estaba pasando. Debido al contenido de aquel e-mail supo que su mujer había estado ligando a través de la red con algún desconocido. O, por qué no, con varios. No sabía hasta dónde había llegado. Ni sabía qué es lo que había fallado en su pareja para que ella se decidiera a dar este paso. No tenía ni idea, pero a partir de eso momento, de la forma más discreta posible, comenzó a indagar. Empezó, también, a interesarse por el universo on-line, y a buscar qué sitios visitaba su mujer cuando se pasaba esas horas, tantas, frente al ordenador.

Así, Aspec supo que su mujer escribía en un blog de aficionados a la escritura, en el que él también había logrado introducirse de forma anónima. Pero no conocía su Nick. Había rastreado sus pasos por los blogs de la red a través de los inocentes comentarios que le escuchaba cuando hablaba con sus amigas. Sacando los nombres de los comentaristas comunes a esos blogs oídos, estableció una primera lista de posibilidades. Otra vez, cuando ella, distraídamente, se había dejado el correo abierto para atender una llamada telefónica, había logrado entrever varias veces el nombre de “El Reto de escribir”, entre la lista de correos, nombres, y nicks que figuraban en el gmail. No le había dado tiempo a más. Dispuesto a seguir con su propósito, logró que lo invitaran a participar en el mismo y después de algunas semanas, había dejado la lista reducida a tres posibilidades. Uno de esos tres nicks, correspondía a su mujer:

-Molinos. Decía que trabajaba en una empresa de libros de colores en la ciudad imperial. Era prepotente, irónica, sarcástica. Las pocas referencias culturales que utilizaba la situaban en la edad apropiada, la segunda mitad de la treintena.

-Sonvak. Se presentaba como pintora o artista. Se auto ubicaba en Vigo. Era sensible, romántica, escéptica. De edad aproximada a la anterior.

-Xinax. Mantenía que era abogada. Residente en algún lugar de Barcelona. Era atrevida, incisiva y de lengua mordaz. Le gustaba el cine y era quizás algo mayor que las anteriores.

Aún no tenía claro cuál de ellas era, pues todas tenían algunas de las características que esperaba encontrar, pero también otras que no coincidían. Lógico, pues en la red es fácil disimular o incluso intentarse una nueva personalidad. Sin embargo, leyendo atentamente, tanto en los post como en los blogs personales de cada una, confiaba en poder cerrar definitivamente el lazo y tener pronto la solución definitiva. De hecho, ya tenía una candidata a la que creía con más posibilidades que las otras. Pero aún era pronto…

¿Y qué haría cuando supiera cuál de ellas era? Había meditado largamente sobre esta cuestión. Y había encontrado la solución en una vieja y conocida canción de Cecilia, “Un ramito de violetas”. Sí, él también mandaría flores si era necesario, incluso escribiría versos, de tal forma que si lo que ella necesitaba emoción, intriga, ilusión, “un amor secreto”, él se lo iba a conseguir. Utilizaría el correo, el chat y lo que estuviera en sus manos para, poco a poco, intrigarla, engancharla, enamorarla, seducirla. Lograría ser el más rendido de sus admiradores, el más encantador, hasta que ella se olvidara de los demás y se centrara sólo y únicamente en él. No sabía por qué, ni lo que no le había proporcionado en su matrimonio, pero si eso era lo que ella necesitaba para ser feliz, él se lo conseguiría.

 

Próximo turno: XINAX





No quiero verte más

28 12 2009

Queridísimo Gorio:

Con las frasecitas que me dejas, no quiero verte más.

Porque vamos, todavía recuerdo la primera de todas: “Su alma perdió una parte de si” y yo me quedé pensando “Joer!! y ahora que coño escribo, porque como que no siento en el alma la pérdida… ya podía perderse su frasecita:D

Después vino “Lo dejó por su hermano” y yo pensé “con frases así, como para no dejarlo por el hermano:D

A continuación me regalas “Hagamos el amor todos los días“… típico de un hombre, mucho pico… :D

El colmo del colmo fue “Que hace tiempo que estoy deseando comerte” y aún por encima eso se suponía que te lo decía YO a ti, ja.

Y aquí estamos hoy con “No quiero verte más” y mi p… inspiración no sé a dónde coño se ha ido.

¿¿¿¿¿¿Cúando demonios da la vuelta el sentido de turnos??????? Aunque mi inspiración seguirá sin aparecer; esta no vuelve a casa ni por navidad :D

Reconozco que la culpa no es tuya, es mía, que no estoy a la altura de tu increíble ingenio a la hora de dejarme frases… Son tan “originales” que ni la mayor de las inspiraciones sabría afrontarlas.

Ahora me pregunto, si esto es el reto de escribir… ¿dónde leches se ha metido el reto? :D (ojo, reto sin c… )

Bueno Gorio, sin otro particular, me despido de ti con el más cordial de los saludos y deseándote un FELIZ DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES!!

Atentamente

Próximo turno: ASPECTIVE

Pdt.: y con esta palabrita que le dejo, le agradezco de mil amores a Aspective el haberme puesto tras de ti :D





Te echo de menos

27 12 2009

No la interrumpió. Dejó que siguiera escribiendo. El, en absoluto silencio detrás de la puerta y a poca distancia, seguía la conversación que ella mantenía con esa persona desconocida.

_Ya se que te había prometido estar contigo mañana, pero me va a resultar imposible.

_¿Por qué, es que ya no me quieres?.

_Claro que te quiero, y cada día más, lo que pasa es que estoy resolviendo un trabajo importante y aún tengo que pasar aquí un par de días más.

_Me dijiste que la fecha de mi cumpleaños la pasaríamos juntos, que nada lo prodría estropear…

_Lo siento mi amor, en serio, fue algo inesperado, surgió de repente, ya sabes que te quiero.

A él le dio un vuelco el corazón y por un momento, sino se llega a agarrar al marco de la puerta, se hubiese caído al suelo. Respiró profundamente, recobró el control de su cuerpo y volvió a asomar la cabeza.

_Por lo menos, ¿me habrás comprado el regalo no?, ese será mi consuelo.

_Por supuesto mi cariño, claro que te lo he comprado, cómo puedes dudar de eso, jamás me olvidaría de algo así.

_No lo se, ultimamente no me prestas mucha atención, y eso me parece raro, incluso sospechoso, ¿Qué quieres que piense?.

_No dudes de mi amor por ti, eso es algo que nadie podrá cambiar jamás.

_Sino dudo, lo que hago es quejarme de tus ausencias. Cada vez son más frecuentes y yo me siento apartado de tu vida.

En ese momento ella empezó a llorar, y no era capaz de seguir tecleando…

_¿Estás ahí?, ¿estás ahí?…¿qué ocurre?, ¿te encuentras bien?. Se repetía en la pantalla.

El tuvo que taparse la boca para que ella no le escuchara. Sentía rabia y dolor.

Después de unos segundos, retomó la conversación.

_Tranquilo mi vida, no pasa nada. Es que me he emocionado y he entendido que tienes toda la razón del mundo. Soy una egoista. Prepararé las maletas y esta noche estaré a tu lado.

El ya no podía más, estaba a punto de reventar por dentro, pero la amaba y no quería discutir con ella.

Así que, tan sigilosamente como se había levantado se volvió a la cama y esperó.

Tras unos minutos que se le hicieron interminables, apareció ella posandosé cuidadosamente junto a su lado.

El se hacía el dormido,  ella lo acarició dulcemente  y lo besó en la mejilla.

Se giró para contemplarla y devolverle el beso.

_Buenos días cielo, ¿ya estás despierta?.

Ella le sonrió.

_Si amor, no podía dormir, y he estado un rato en el ordenador. Verás, tengo que contarte algo que no sabes.

El simpre hizo gala de ser una persona inteligente, paciente, serena.., pero no sabía si en ese instante podría contenerse, se esperaba lo peor, su amor por ella era algo inconmensurable.

Se hizó el sorprendido.

_¿Qué ocurre, es algo malo?, cuéntame por favor.

_¡No!, no es nada malo. Lo que pasa es que no quiero que te enfades por no habértelo dicho antes.

Entonces él ya no pudo más, le venció su impaciencia.

_Estás con otra persona ¿no?, me estás engañando después de todo lo que he dado por ti, y yo aquí pensando que eres lo mejor de mi vida, que tonto he sido.., ya me parecía a mi que era demasiado perfecto para ser cierto, que equivocado estaba contigo, ¡¡Joder!!.

Ella asombrada no articulaba palabra, y solo cuando terminó su recriminación, le contestó.

_Pero,¿por qué piensas eso?..

_Te he visto como chateabas con ese tío hace un rato, y todo lo que le decías…

¡¡jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!!!, ella se echó a reir a carcajada limpia, casi no podía parar.

_¿Te hace gracia?, es que aún encima recochineo.

_O sea, ¿que me estabas espiando?, ¿no te fías de mi?, ¿es eso?.

_En este momento , no.

_Bueno, yo estoy alucinada, pero te voy a decir quién es esa persona.

_¡Pues dilo de una vez!.

_Es mi hijo, y lo dejé en casa de mi madre por venir aquí contigo, lo que pasa es que me había olvidado de su cumpleaños, ya ves que madre soy. Y ahora mismo me largo para estar con él. Te iba a decir que vinieras conmigo y presentártelo, pero después de lo que has hecho creo que no te lo mereces.

Su cara se quedó pálida, no supo reaccionar y ella se levantó con prontitud recogiendo toda su ropa.

_No quiero verte más.

Próximo turno: Sonvak





Feliz rehabilitación

26 12 2009

Él estaba feliz.

Todo había salido perfecto. Al principio había tenido miedo, no sabía como se tomaría ella su plan para rehabilitarla de su adicción a internet. Era curioso, gracias a internet se habían conocido y se habian enamorado. Miles de mails, miles de horas de chat para al final terminar juntos. Él no había estado nunca más contento ni ilusionado. Su encuentro físico era,  para él, la culminación de lo que había comenzado a través de la pantalla.  Una vez juntos y enamorados ¿para qué necesitaban internet?

Organizó un viaje a las montañas. A un hotel pequeño y escondido del que habían hablado en una de sus primeras charlas. Él lo recordaba todo, todo era importante. Se fueron allí y pasaban los días entregados el uno al otro, tenían tiempo para verse, para hablar, para pasear..incluso bailaron aunque él siempre se había negado. No había teléfono, ni ordenador, ni televisión. Nada era más importante que ellos dos, hacer todo lo que habían planeado en sus horas de charla.  Solo ellos.

Él estaba feliz, no podía pedir más. Estaba con ella, enamorados hasta el infinito y con todo el tiempo del mundo.

Una noche, de madrugada, se despertó, alargó el brazo y ella no estaba en la cama. Sobresaltado se sentó en la cama..¿ se habría marchado? ¿dónde estaba? Aguzó el oido y oyó un suave tecleo. Sigilosamente se levantó, y se acercó al saloncito contiguo a la habitación. Allí estaba ella, tecleando en su portatil:

- Yo también te echo de menos.

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Sencillamente, queridos, esto es… cuestión de suerte

24 12 2009

Por: 08Sandra

Esa era la frase que le repetía el doctor a la familia de Robert, pero ellos no sabían qué pensar, ya habían perdido la cuenta de las veces que Robert había entrado en el Hospital General.
Robert había pasado de vender droga a un consumidor ávido de Cristal, un tipo de anfetamina, había tenido una sobredosis, que le había llevado al borde de la muerte y después de sobreponerse lo seguía haciendo, hasta que un día le gritó a Dios con todo su corazón que ya no podía más y que necesitaba su ayuda. De eso hace ya 36 meses, ahora está limpio, pero recuerda a menudo como era su vida cuando consumía: sus pupilas se le agrandaban, estaba eufórico siempre, perdió el apetito pero le aumentó el deseo sexual, podía repetir el acto sexual con su pareja todas las veces que querían, sentía cómo el corazón se le salía del pecho, cuando consumía poco podía dormir pero después y a medida que consumía más y más el sueño se le fue, siempre tenía sed y para nivelar la aceleración que sentía tomaba cerveza a todas horas, según él se sentía relajado. Cuando le pasaba el efecto, se ponía irritable, ni el sol le calentaba. Todo eso le ocurría al inhalarlo, pero también lo fumaba y el efecto era aún peor, mucho más fuerte, era capaz de hacer cualquier cosa…
La familia ya no sabía qué hacer con él y el doctor le repetía “esto es cuestión de suerte”, se refería a que él se diera cuenta de que el Cristal lo estaba matando y dejara de consumirlo. Robert, 3 años después de todo esto piensa que no fue cuestión de suerte sino de una feliz rehabilitación.

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Y que se joda Moli…

21 12 2009
Por Xinax

Molinos se despidió de Xinax. Mientras caminaba en dirección al trabajo, una sonrisa malvada se iba instalando poco a poco en su rostro, el cual se iba asemejando cada vez más, al de la madrastra de Blancanieves. Su plan iba sobre ruedas. Todos andaban distraídos, y ninguno con la mirada puesta en lo auténticamente importante.  

Nadie se había enterado de nada. Ella era la tontorrona que no sabía decidirse entre Gorio o Aspective, la que se encargaba de esas cosas tan inútiles como recordar y organizar las fiestas de cumpleaños de todos, comprar la lotería o echar la primitiva, preocuparse de los regalitos para los clientes, enviar las postales de navidad, hablar con proveedores y solucionar entuertos varios, todo ello de forma diligente y encantada, además de las tareas propias de su categoría profesional, que no eran pocas. Y como nadie la conocía realmente, ninguno sabía qué había ocurrido el jueves de hacía cuatro semanas. En breves momentos todo estallaría. Por fin le daría la patada a todo ese montón de “salvamundos” que tenía alrededor.

Las relaciones entre los miembros de la empresa se basaban, precisamente, en las interacciones de sus respectivos miembros sexuales y no en sus capacidades profesionales. Los hombres tenían la certidumbre absoluta de que pertenecían a la tipología de macho alfa, incluido Gorio, su pareja oficial al que pensaba darle puerta a la primera ocasión por “comeyogures y blandengue”, y especialmente Aspective, su jefe y amante ocasional. Las mujeres del equipo también estaban convencidas de que no había nacido aún quien se resistiese a sus encantos. Mientras que “la pobre Moli” bastante tenía con su indecisión y sus mojigaterías. Pero ella no era buena, y pensaba hacer todo el ruido posible, y de hecho, si sus cálculos eran correctos ya se habría hecho con más del 97% de la empresa, y disfrutaba pensando en que sus colegas tendrían un auténtico ataque de impotencia sexual, al verse, literalmente con el culo al aire.

Llegó al despacho, y mudó su aspecto, al de niña buena, obediente y servicial. Saludó a todo el mundo y se encerró en su oficina. Abrió el ordenador, y encontró el mensaje que esperaba: “Confirmada operación. Adquisición efectuada. Es usted la dueña. Saludos”. Perfecto. Ahora el siguiente paso. Mientras, recordaba un comentario, que casualmente había escuchado: ” Y que se joda, Moli, que total como no se entera de nada!…”. Si, si. Veríamos quién jodía a quién. Salió de su cubículo, y dirigiéndose a la planta noble del edificio, entró sin previo aviso en el despacho de su jefe.

-Hola, Aspec. Serías tan amable de dejarme probar tu silla?.- dijo.

-Perdón? – Aspec estaba dictándole una carta a Sonvak, su secretaria personal. Ambos la miraron sorprendidos.

-Me has oído perfectamente. Por favor, levántate de su estupenda silla de Director General, creo que de momento lo  más inteligente es que me ocupe personalmente de organizar todo este cotarro.- respondió muy tranquila Molinos, subiéndose sus calcetines largos de mil colores que asomaban por encima de sus botas Dr. Martens.

-Hoy estás graciosita, Moli – respondió Sonvak, que siempre  la trataba con mucha suficiencia, y mirando enternecida al sorprendido Aspec, concluyó - No te olvides de quién es el jefe, querida… 

-Estoy segura de que, no hay nadie que sepa mejor que yo, quién es el jefe. No te puedes hacer una idea, mona, de lo informada que estoy –le respondió Molinos, mientras apoyaba su trasero, enfundado en unos estupendos pantalones piratas de cuadros, comprados en los chinos, en un archivador de diseño noruego. 

-Moli, maja –replicó Aspective, saliendo momentáneamente de su estado de asombro-déjame terminar la carta que tengo entre manos y hablamos. Espérame fuera, unos cinco minutos y te atenderé encantadísimo.

-No, Aspec. En menos de una hora estará aquí un Notario, para hacerme entrega de los documentos que me acreditan como nueva dueña de esta empresa, y por tanto, mi primera decisión es que levantes tu culamen de ésta silla, la segunda que Sonvak vaya a buscarme un cola-cao bien calentito y la tercera que  tú reúnas a todo el personal en la Sala de Juntas .  A la voz de ya!.

- Pero, como es posible? Tú? Qué te has fumado, Molinos? Como puede ser? ESTO QUÉ ES?…..-replicó Aspective, con voz trémula y debilitada.

Mientras Moli pensaba en sus cuarenta y ocho millones de euros recién ingresados en su cuenta, gracias a la primitiva, esa que ella se ocupaba de sellar los  martes  y de la que todos teóricamente participaban, y que nadie pagaba desde hacía meses (“déjanos, Moli, no des la vara..que tenemos cosas más importantes que hacer”), respondió:

 -Pues sencillamente, queridos, esto es… cuestión de suerte.

 

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Le sentará bien

20 12 2009

Por Aspective

 -¿Tú crees que se enfadará?

-Mujer, no le sentará bien, seguro

Las dos amigas, Xinax y Molinos, se encontraban frente a frente, sentadas en una mesa de una concurrida cafetería del centro de la ciudad. Estaban tomando sendos cafés e inclinadas cada una hacia la otra, su postura denotaba cierta intimidad, complicidad o confidencialidad.

-Pero es mi trabajo -se quejó Moli-

-Sí, es tu trabajo, cierto, y no están las cosas como para desperdiciar un buen trabajo como el tuyo, pero también es cierto que te lo tomas con mucho entusiasmo… -respondió Xinax- Da la impresión de que es algo más que trabajo. Y cuando se lo digas no le sentará nada bien.

- Pero Xinax, si no lo hago, me pueden despedir. En el contrato lo decía claramente. Debo probar todos los artefactos, enseres y demás facilities nuevos en la empresa y que se pongan a disposición de los clientes…

-Mira Moli. A mí no me tienes que convencer. Por mí, haz lo que te venga en gana. Incluso te dije hace tiempo que dejaras a tu marido ¿recuerdas? Cuando te surgieron las primeras dudas. Pero si tú sigues empeñada en seguir casada, es tu problema. Pero no pretendas que le guste ser cornudo. Eso no cuela.

- Es que G. es tan encantador. Es muy buen tío y me trata muy bien. Además es muy divertido… y… no sé.

- Vale. Gorio es encantador, te trata bien, es buena persona, y divertido. Pero eso es un currículum muy pobre para estar casada con alguien. Faltan muchos elementos en esa ecuación. Sin embargo, cada vez que me hablas de tu jefe, de Á, se te cae la baba y te brillan los ojos. Eso no es trabajo, o no es trabajo solamente… Y no sé por qué te empeñas en llamarles por la inicial. Me pone de los nervios. Y cuando quieras me dices el nombre de tu jefe que estoy hasta el moño de llamarle Á. Y deja de mentirte a ti misma. El contrato te obligará a probar los elementos que en la cadena de hoteles vais a poner a disposición de los clientes, vale, sí. Pero seguro que el contrato no dice nada de tener que hacerlo en ese romántico hotelito del pirineo, ni de tener que probar el jacuzzi juntos o de hacerlo en pelotas, o de valorar la cama nueva de “matrimonio”

-Pero…

-Mira Moli. Déjate de monsergas. Estás loca por Á y no tiene vuelta de hoja. Te puedes decir a ti misma lo que quieras o presentártelo como gustes si te es más fácil. Pero no te engañes. Y a Gorio, que solo sabe lógicamente lo de viaje, no le vas a poder engañar mucho tiempo más. Se te nota demasiado. Hasta él te nota demasiado cariñosa. Supongo que lo haces para compensar o para acallar tu conciencia culpable, pero G. se ha dado cuenta. Me lo comentó el otro día. Y ya me has pegado la maldita costumbre de la letra, joder…

- ¿Qué te dijo? –inquirió Moli-

- Que estabas rara. Que te notaba distante, distraída, a veces brusca y como enfadada o impaciente con él, pero que a la vez estabas más ardiente que nunca y de repente le mimabas como no acostumbras a hacer. Que algo extraño pasaba contigo. Que no estabas nada, pero que nada normal.

- Joer…

-Sí, ándate con ojo, porque G. no es tonto. A lo mejor se lo hace si le conviene pero no lo es. Y le falta muy poquito para sumar dos y dos… Va a descubrir lo tuyo con Á en cuanto te descuides. Falta un pequeño empujoncito…

Y Xinax pensaba: “Y ese empujoncito se lo voy a dar yo. Quiero a G. para mi sola. Estoy harta de tenerlo que compartir con esta mosquita muerta que ni le quiere ni le trata bien ni le mima como se merece. Y encima le pone los cuernos la muy… La abandonará y por fin tendré a G, como he soñado desde que le conocí. Y que se joda Moli…”

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Que hace tiempo que estoy deseando comerte.

17 12 2009

Por Sonvak

-Que hace tiempo que estoy deseando comerte- repitió Sonvak ante la expresión de sorpresa de Gorio. Hacía tiempo que había aprendido a disfrazar sus emociones y era una suerte. Sería fácil engañarlo, hacerlo caer en la trampa y deshacerse de él. Evidentemente su ego masculino estaría regodeándose con aquella declaración por parte de ella… pero ya se sabe que el que se ríe último, ríe mejor.

-¿Tienes algo que hacer esta noche?

-No

-Bien… Te espero a las 9 en mi casa… y no te retrases -sonrió, para quitarle hierro a sus palabras- …es que estoy impaciente.

Gorio se largó de la oficina de Sonvak flipando por colores. Creía que seducir a la jefa iba a ser más difícil, pero parecía ser que ella tampoco era indiferente a sus encantos. Si lo hubiese sabido, habría pasado al ataque hace tiempo en vez de pensárselo tanto. Sonrió imaginándose por anticipado la prometedora noche… ¿Así que estaba deseando comerlo?… sí, esa noche iba a disfrutar mucho, je.

*  *  *

A las 9 en punto de la noche, Gorio hizo sonar el timbre del apartamento de Sonvak. Esta abrió la puerta tras apenas 30 segundos de espera. El saludo de Gorio se quedó atrapado en su garganta cuando la contempló. Ella llevaba puesto un seductor vestido rojo que se ceñía a cada una de sus curvas como una segunda piel. El escote de vértigo que dejaba a la vista su sexy ombligo atrapó la mirada de Gorio unos instantes antes de que ésta continuase su descenso. El vestido terminaba unos centímetros por encima de sus delicadas rodillas y dejaba a la vista unas espléndidas piernas al final de las cuales unas sandalias de kilométrico tacón adornaban sus pies.

-Pasa -dijo Sonvak al tiempo que se daba la vuelta para que la siguiese. A Gorio se le entrecortó la respiración cuando contempló aquella espalda que el vestido dejaba totalmente al descubierto hasta el mismísimo final de la columna vertebral. Su cabello recogido dejaba al descubierto una exquisita nuca.

Si Gorio hubiese sido capaz de ver algo más que el cuerpo de Sonvak habría quedado agradablemente sorprendido con la decoración del salón donde los tonos rojos habían sido combinados a la perfección para crear un ambiente cálido y acogedor. La música sonaba de fondo:

-Siéntate -dijo Sonvak señalando el sofá de terciopelo rojo como la sangre.

Gorio, sin ser capaz todavía de decir “esta boca es mía”, se sentó. De fondo se escuchó el sonido del descorchar de una botella de champagne, y al poco Sonvak volvió a estar a su lado ofreciéndole una copa:

-Por ti… y por mi -dijo sonriendo. Él se puso en pie para poder hacer entrechocar sus copas y de un trago se bebió todo el contenido, esperando así poder recuperar los sentidos que había perdido desde el momento en que ella había abierto la puerta.

-¿Bailas? -dijo ella mientras cogía su copa y la de él y las dejaba encima de la mesa situada frente al sofá. Volvió hacia él y enlazó sus manos tras su nuca, mirándolo a los ojos con una mirada en la que brillaba la malícia. Él se dejó llevar por los sensuales movimientos de ella, sintiendo como  el roce de su cuerpo comenzaba a crear una tremenda necesidad en su interior.

Ella no dejaba de contemplarlo mientras se movía. Vió como muy lentamente su rostro dejaba atrás los poco centímetros que separaban sus caras y sintió como la aterciopelada lengua de ella recorría lentamente sus labios, provocándole un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Lo siguiente que sintió fueron sus dientes tirando con suavidad de su labio inferior para succionarlo. Después le prestó la misma atención a su labio superior. Aquellas caricias lo estaban haciendo sentir débil. Aquella forma de besar lo estaba mareando.

Las manos de ellas dejaron atrás su nuca para deslizarse por su pecho y acercarse a los botones de su camisa. Abandonó su boca para mirarlo a los ojos mientras poco a poco dejaba al descubierto su pecho y sus manos calientes y ligeras incendiaban su piel. Sus pezones se erizaron ansiando su contacto, sin embargo este no llegó. Sus manos emprendieron un lento descenso, mientras sus uñas le ponían la piel de gallina.

Y entonces… se dió cuenta de que aquel mareo que sentía se estaba intensificando demasiado. Sentía que le faltaba el aliento y no solo a causa de aquel alarde de seducción. Un sudor frío comenzó a recorrer su cuerpo y por fin consiguió decir algo:

-Me encuentro mal -su voz era casi inaudible, se perdía, al igual que su conocimiento. Sintió como ella lo ayudaba a echarse en el sofá y después, la oscuridad de la inconsciencia lo envolvió.

Sonvak se quedó mirando el cuerpo inconsciente de Gorio durante un rato, sonriendo enigmáticamente. Cuando estuvo segura, su voz sonó en el vacío salón:

-Chicas, ya podeis salir.

En pocos segundos aparecieron Xinax, Molinos, Sandra y Dani. Sonvak las miró alzando una ceja.

-Ya os dije que sería fácil… El pobrecito se siente muy seguro de su atractivo. La lección que le vamos a dar le sentará bien.

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Demos una oportunidad a Molinos

16 12 2009

Sonvak y Xinax hablaban en el despacho de la Jefa , y en ese momento una voz aguda, que salía de detrás de la puerta dijo:

-Demos una oportunidad a Molinos, ella no se merece que la traten así.

Las dos mujeres dejaron de hablar y dirigieron sus miradas hacia la puerta. En ese mismo instante entró Gorio.

-¿Quién te ha dado vela en este entierro?.., protestó Xinax.

-Tranquila Xin, yo me encargo, déjanos solos por favor. Le expetó Sonvak.

Ella obedeció sin contemplaciones y salió del despacho apresuradamente.

-Gorio, cierra la puerta con pestillo y siéntate por favor.

El se sorprendió un poco por lo del pestillo, y a continuación se acomodó en la silla.

Agradeció su invitación y le regaló una sonrisa. Seguidamente, le preguntó:

-Os he escuchado mientras le contabas a Xinax que Molinos debía irse, que no era merecedora de estar entre nosotros, y claro, por eso hablé detrás de la puerta, pero..,

¿Por qué queréis echar a Molinos?, el rumor  ya ha llegado hasta la portería, ¿Qué es lo que ha hecho?..

-Verás!!, Querido Gorio, te lo explicaré.

Resulta que Molinos, esa que creíamos una gran compañera, muy profesional, muy en su sitio y todo lo demás, en su último artículo,

se saltó a la torera las normas inquebrantables de esta nuestra Santísima Oficina, publicando un post claramente en contra del espíritu del que hacemos gala en la red.

Y yo, como directora del cotarro, no estoy dispuesta a que nadie pase por encima de mi, y mucho menos dejar en mal lugar al Bloguercedario.

-Pues no sabía nada de nada, siempre soy el último en enterarme de todo lo que pasa aquí.

Gorio se quedó pensativo unos segundos… Por su mente se paseó la idea de defender a Molinos, pero enseguida se le marchó.

Pensó entonces que lo mejor sería hacerle saber su conformidad con el hecho en cuestión, porque eso de hacerle la pelota a una jefa, y aún encima que estaba como un tren, le beneficiaría a la larga.

Y se deleitó en alabanzas hacia ella y le confesó lo mucho que la apreciaba, desde el primer momento en que la había visto. Tan esbelta, tan profesional, tan buena persona…

Ella lo escuchaba en silencio, desconfiada, pero ante la insistencia del muchacho, empezó a sonrojarse, y de repente dijo:

-¡¡ Mmmmm !!, ¿No sabía yo de esa admiración tuya hacia mi?, ¿Sabes una cosa?.

-¿Qué?, preguntó él.

-Que hace tiempo que estoy deseando comerte.

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