¿Por qué soy gay?

28 01 2010

Por Aspective

 Me dices que soy gay porque amo a una persona. Porque cada vez que la veo se ilumina el día y todo brilla de una forma diferente. Porque todo, cuando estoy con esa persona, es especial y maravilloso.

Es una persona a quien me presentaron por casualidad y, desde luego, no pretendía enamorarme de ella. Ni se me había pasado por la imaginación jamás. Pero el trato, el día a día, el ir conociéndola más a fondo provocó que me empezara a atraer más y más. Cada vez quería estar más tiempo con él, y ese tiempo, siempre corto, lo disfrutaba como nada en mi vida, y cuando nos despedíamos hasta la siguiente vez, sentía que se me hacía un vacío en el estómago. Creció la complicidad, y el reconocer en el otro eso que ansías, te gusta o te falta. El tiempo en su ausencia se convertía en agonía y con él en un suspiro fugaz. Cuando no estábamos juntos y pensaba en que haría y con quien estaría, se presentaba el sufrimiento si lo imaginaba con alguien cercano e íntimo. Supe lo que eran los celos antes de saber reconocer el amor.

Comencé a admirar su cuerpo. Recuerdo que empecé por los ojos, asombrado del brillo, de la vida, que tenían. Me fijé en sus labios y en esa forma tan especial de sonreír y me quedé estupefacto la primera vez que me pude reconocer a mi mismo que me apetecía saborearlos.

Su mente conquistó la mía y, ya rendida, reconocí y supe valorar su cuerpo. Fue una lucha contra mí mismo, pues aceptar lo que sentía fue un proceso difícil provocado, sobre todo, por la incredulidad. Me costó muchas noches preñadas de angustia, de interrogarme una y otra vez sobre lo que sentía y lo que imaginaba. Frecuenté, más que nunca, la amistad y el sexo con mujeres. Y me gustaba, claro, como me había gustado siempre. Pero tuve que reconocer que no era lo que me estaba volviendo loco. Eso solo me pasaba cuando me imaginaba con él.

Quizás tarde. Tardé mucho en decidirme, pero detrás del primer beso, que abrió la compuerta de la pasión toda fue más fácil. Le quería. ¿Qué culpa tenía yo de que la persona a quien quería fuera del mismo sexo que yo? Sencillamente algo había nacido sin pedirlo, sin pretenderlo y cuando lo acepté comencé a ser feliz. El entorno, la familia, los amigos, todo eso es otra historia, difícil y con muchas pérdidas por el camino. Pero no es lo que me has preguntado.

¿Tú quieres saber por qué soy gay? La respuesta es  por amor y por deseo.

Próximo turno: XINAX





Lamentarás no haberme subido el sueldo

27 01 2010

Por SONVAK

-Lamentarás no haberme subido el sueldo!!! -exclamó Cristina con rabia- me largo, ahí te quedas tú con todas tus manías, con todas tus quejas, con todas tus exigencias y con tu cara de pijo encorsetado!!!… -a continuación salió dando un portazo.

Ricardo se quedó mirando la puerta con cara de asombro, después se levantó de la silla para perseguir a aquella fierecilla tan cabreada. La encontró recogiendo sus cosas:

-¿Se puede saber que te ocurre? ¿a qué ha venido esa escenita?… No lo entiendo… ¿es esta la forma que tienes de pedirme un aumento de sueldo? ¿cabreándote conmigo? -ella se ponía el abrigo a toda velocidad. La agarró del brazo para que se volviese hacia él y se dió cuenta de que por su rostro resbalaban lágrimas.

-¿Y ahora lloras? mierda… el que debería estar llorando soy yo después de oírte decir que soy un pijo encorsetado… -a Cristina se le escapó una risita ante su comentario. Con su mano le alzó suavemente la barbilla para que lo mirara a los ojos y de repente se dió cuenta de que nunca se había fijado en la pasión que reflejaban. Sin querer, su mirada resbaló por el rostro de ella y se posó en aquellos labios temblorosos de emoción (no sabía si de cabreo, si de risa)…- ¿Sabes una cosa? estás consiguiendo que me pregunte ¿por qué soy gay?.

Próximo turno: ASPECTIVE





Voy a extrañarte

24 01 2010
 
Voy a extrañarte.- dijo él mientras le acompañaba a la puerta.
 
¿ Extrañarme?, eso te gustaría.- le contestó ella. Había pensando no decir nada, hacerse la digna, pero al final saltó. Las palabras salieron en tropel, como si lo hubiera planeado, como si durante todos estos años hubieran estado preparadas al fondo de su cabeza para escapar por su boca el día adecuado.
Ese día.
 
No vas a extrañarme, vas a llorar cada puñetero día. Y no porque me haya ido, sino porque por fin de te darás cuenta de lo que tenías y no supiste apreciar.
Llorarás cuando al llegar por la mañana,  no me veas sentada aqui, sonriendo si sé por la cadencia de tus pisadas que vienes de buen humor o seria si por el contrario intuyo que vienes atravesado.
 
Sufrirás cuando al entrar, sobre tu mesa no esté todo perfectamente organizado. No con un orden explicado y evidente, sino con TU orden, exactamente como a ti te gusta.
 
Me extrañaras cuando el que entre por la puerta no sea yo.
 
Te pondrás histérico cuando al llamar por teléfono,  tu interlocutor no sepa lo que quieres con solo dos palabras y tengas que enfrascarte en una prolija explicación sobre como te gustan las cosas, odias eso.
 
Me extrañaras cuando no encuentres a nadie que te diga las cosas cómo te las digo yo.
 
Me extrañaras cuando veas que todo el mundo te hace la pelota, nadie quiere llevarte la contraria ni decirte lo que no quieres oír.
 
Echarás de menos mi ironía y mi capacidad para decirte que se te ha olvidado subirte la cremallera antes de recibir a una visita.
 
Me extrañaras porque sabes que conmigo puedes hablar de cualquier cosa.
 
Me extrañaras porque no te idolatro y eso siempre fue una novedad entre la gente que te rodea.
 
Me extrañaras porque sé lo que tengo que preguntar y lo que tengo que pasar por alto.
 
Me extrañarás por lo que no tienes que explicarme.
 
Me extrañarás porque aguanto que descargues tus enfados conmigo a pesar de que no son por mi culpa.
 
Me extrañarás porque aunque jamás lo has reconocido tienes en cuenta mis opiniones.
 
Me extrañaras porque no te molesto.
 
Me extrañarás porque conmigo puedes ser tu.
 
Me extrañarás porque jamás encontrarás una secretaria como yo.
 
Y cuando te des cuenta de todo eso, no vas a extrañarme, vas a llorar porque me fui con otro.  
Lamentarás no haberme subido el sueldo.
Próximo turno: Gorio. Salta el turno a: SONVAK




Salto de turno

23 01 2010

Disculpad este parón.

08Sandra  me avisó de que, debido a temas particulares, no podría participar durante una temporada y se me ha olvidado advertiros y saltar el turno.

Por tanto, el turno pasa a Molinos. Frase que hereda: “Voy a extrañarte”

Gracias por vuestra comprensión.

Próximo turno MOLINOS





Quizá mañana ya no esté…

21 01 2010

Por: Daniela

—Tienes que entenderme. Tengo que hacerlo.
— ¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser ahora, Julián?
—No sé. Es que…creo…no sé, Juli, ¿nunca tuviste esa sensación en el centro, como una certeza o una corazonada de que tu momento ha llegado?
—Las certezas existen, amor, pero son subjetivas. Que tengas una certeza o una corazonada no quiere decir necesariamente que algo vaya a suceder, o que lo que creas sea cierto. La estructura del cerebro funciona de forma que…
— ¡Basta! Basta de biología, basta de análisis. No es algo que quiero que analices, Julieta. Solamente quiero que te pongas la mano en el corazón y me digas…y me digas…si estás de acuerdo.
— ¿Te detendría si te digo que no?
–Eres mi esposa.
—No es eso lo que te pregunté.
—Sabes que te amo más que a nada, y estoy dispuesto a dejar mis sueños de lado si me lo pides.
—Eso es muy injusto. Te lo pido por favor, no me pongas en esa posición. ¿Qué hay de Kat?
—Tiene veintitrés años, no es ninguna niña. Además, ya te lo dije, sería por unos meses, nada más. Un año, máximo.
— ¿Y si no consigues tomar la foto en un año?
—Mi plan es conseguirla. Es el sueño de mi vida, lo sabes desde que me conoces. Convertirme, o más bien, convertir mi fotografía en una leyenda. Ya tengo cincuenta y cinco años. Y…quizá mañana ya no esté. Quiero dejar mi marca antes de irme, Juli. Quiero fotografiar la pasión de todo el mundo, como lo hizo Victor Jorgensen cuando vio a aquel marine besándose con la enfermera, para luego descubrir que eran completos desconocidos que se habían cruzado por la calle. Quiero que el mundo vea la otra mitad de las cosas. Quiero que mi dedo presionando un botón se transforme en herramienta transformadora, moralizadora, hasta catalizadora. Como la foto de Nic Uk de…
—Kim Phuc. Las llamas, la guerra de Vietnam, ya lo sé.
—Julieta…
— ¿Crees que puedas hacerlo?
— ¿Cómo?
—Eso. ¿Crees que si viajas a África puedes tomar la foto?
—Algo me dice que debo ir allá. Que allá encontraré mi camino.
— ¿Y si te equivocas?
—Ya veremos. Entonces… ¿qué dices?
—África es un lugar peligroso.
—Sé cuidarme solo.
Julieta y Julián se miraron directamente a los ojos. Él creyó ver miedo reflejado en los de ella. Ella creyó ver miedo reflejado en los de él, pero también un brillo diferente, chispeante, vivo.
—Si algo llegara a pasarte…No creo que pueda perdonarme nunca por haberte dejado ir.
Julián suspiró. Sus ojos se empañaron, anticipando la respuesta.
—Supongo que…que te entiendo. Yo no sé cómo me sentiría si tú…
—Por otro lado—le interrumpió ella—, no creo que pueda perdonarme nunca si te detengo. Si te ato a mí y a nuestra casa y te impido ir a por tus sueños.
Julián la miró como si no la hubiera visto nunca.
— ¿Lo dices en serio?—preguntó con voz temblorosa.
Ella vaciló un poco, pero finalmente asintió. Y tras morderse el labio y enjugarse una lágrima que iba en caída libre, murmuró solamente tres palabras:
Voy a extrañarte.

Próximo turno: Sandra Salta el turno a MOLINOS





Le corroía las entrañas

19 01 2010
por Xinax.

“Querido A. :

Sé que te sorprenderá recibir esta carta, después de tanto tiempo. Perdóname, pero quiero pensar que, pese a todo, te alegrarás al ver que es mía. Ya sabes que siempre he sido una optimista o como tú decías, una pesimista mal informada.

Quiero decirte que te he querido mucho, y que aún te quiero. Por tu valentía, por tu honestidad, por tu generosidad. Por lo especial que fue la relación que mantuvimos, en la que te metió mi deseo, mi egoísta curiosidad y el uso inconsciente de mi propia libertad.

Fue muy fácil enamorarse de tí, aunque era muy dificil decirlo. Lo recuerdo, “hay palabras que por repetidas, pierden sentido”. ¿Ves? sigo teniendo buena memoria.  Y también era muy, muy sencillo desearte. Ansiar, por encima de todas las cosas, robarte el más indecente de los besos, en el peor de los momentos.  Tu respuesta sensual, la voracidad con la que me los devolvías, tus abrazos y caricias, me corroían las entrañas de  puro deseo.

Jamás me engañaste, nunca salió de tu boca un “puedo ir más allá”. No sé si te lo han contado, pero fui yo la que pidió el traslado, y lo hice cuando empecé a ver en tus ojos sombras de angustia, y dejaste de reírte, de esa forma tuya, tan particular.

Sólo quería decirte que se pueden vivir muchas vidas en una vida, y que la que viví contigo fue, justo y exactamente, la mejor que podía desear. Gracias. Ahora y siempre.

Cuídate y sé feliz. No te dejo mi dirección, porque no quiero que te veas obligado a responderme, ni volver a invadir tu mundo, sabes que me muevo por impulsos, pero sobretodo porque quizá  mañana  ya  no  esté. 

                                                Tuya, sin ti, pero contigo.

                                                                (sigue firma ilegible)         ——–  “

 

Próximo turno: DANIELA





¿Y si me hubiese arriesgado?

16 01 2010

Por Aspective

Odiaba esa sensación con todas sus fuerzas.  La duda, la incertidumbre de no saber lo que podría haber sido de no dejarse dominar por la cobardía. Odiaba también la idea de que, quizás, hubiese podido salir bien. El problema es que ese odio, y posiblemente el arrepentimiento, surgían  a toro pasado, cuando ya era tarde. Sin embargo, en el momento de decidir, de dar un paso al frente, se quedó inmóvil, quieto, en silencio, como una estatua. Pero las estatuas no lloran. Y él lloraba porque sabía que la estaba dejando marchar. Y que no volvería.

Podría haber sido, tal vez, el gran amor de su vida. Podría haber sido, tal vez, la persona junto a la que encontrar la felicidad. Podría, sí, podría, si él se hubiese decidido a dar un paso, a lo mejor a decir solo una palabra. Algo que hubiese dado respuesta al interrogante que se podía leer en los ojos de ella.

Pero le pudo el miedo a enfrentarse a los convencionalismos y al entorno. O la conformidad, pues pensándolo bien, tampoco tenía una vida tan mala. O el temor al riesgo de cambiar lo cierto, gris y cómodo, por algo que miraba ilusionado, que despertaba su alegría, pero que exigía esfuerzo, sacrificio y que no tenía garantías de éxito.

Fue mucho después cuando, frente al espejo que le miraba acusador, se atrevió a confesárselo.  Por primera vez osó murmurárselo en voz alta. Sí, la había amado.  Le daban miedo las grandes palabras. Nunca las utilizaba pues argumentaba que de tanto usarlas estaban devaluadas, y que ya no significaban nada. Pero lo cierto es que le daban miedo. Y no la utilizó cuando debió hacerlo. Ni siquiera se lo reconoció así mismo. Estuvo enamorado. Nunca lo diría en voz alta delante de nadie, pero estuvo enamorado de esa mujer doblemente prohibida. Se escudó en cuantas excusas pudo encontrar. Se escondió detrás de nobles argumentos sobre fidelidad, promesas, hijos… Se convenció de que su sacrificio, su cobardía, eran altruistas y dignos. Por el bien de los demás. Por no hacer daño. Era lo que había que hacer, lo que se esperaba de él. Y se quedó quieto y en silencio. Y ella no volvió.

Al dejar de tener noticias suyas, al no verla, cuando no pudo sentirla de nuevo entre sus brazos, nació la pregunta ¿Y si me hubiese arriesgado? Confió en que el tiempo, que según dicen todo lo cura, difuminase su recuerdo y su cuestión. Pero le habían engañado. El tiempo no borra nada, ni el viento lo arrastra. Siguió ahí día tras día, año tras año. Nunca la pudo olvidar.

Y hoy, al fin, conocía la respuesta. Hoy ya estaba seguro. Tendría que haber perseguido su amor. Luchar por su felicidad. Hubiera sido mejor, infinitamente mejor jugar,  apostar y perder si hubiera sido necesario, que vivir el resto de sus días con la duda de lo que hubiese podido ser. Con esa incertidumbre que, acrecentada en los malos momentos, siempre, cada día, le estrujaba el corazón, le llenaba de congoja y le corroía las entrañas.

Próximo turno: XINAX





Vale, pero después no te arrepientas…

15 01 2010

Un tema difícil el aborto.

Hace 10 años, después de las circunstancias que rodearon el nacimiento de mi hija, se me comunicó que no debía volver a quedarme embarazada y en caso de quedarme accidentalmente embarazada, no debería continuar ese embarazo pues estaría poniendo seriamente en peligro mi vida.

Mis deseos eran tener más de un hijo y la noticia supuso un bajón moral importante. Pedí una segunda opinión y también una tercera. Nada. Puedo quedarme embarazada, sin embargo las probabilidades de que el embarazo llegue tan siquiera a los cinco meses son muy escasas, por el contrario,  las probabilidades de que en eses cinco meses yo muera son muy altas.

Con lo cual, si algún día me quedase accidentalmente embarazada se supone que la decisión ya tendría que estar asumida… y no lo está. No podría evitar sentir la tentación de pensar “y si me arriesgo…”. Pero, hay una niña por medio, mi hija; es por ella que sé que no tengo opciones. Debo hacer todo lo posible porque mi hija sea feliz y en el baúl de la felicidad no cabe el perder a una madre.

Así que, si algún día me quedase accidentalmente embarazada tendría que interrumpir ese embarazo y me arrepentiría. En cada fecha señalada pensaría “ahora tendría 3 meses, 1 año, 2…”, “¿cómo sería?”, “¿niño, niña?”… Me imaginaría cantidad de escenas que nunca se producirían: besos, abrazos, risas… Echaría de menos a ese bebé y, por muy justificada que pueda estar la decisión, no dejaria de plantearme “¿y si me hubiese arriesgado?”.

Próximo turno: ASPECTIVE

 





Estoy embarazada.

14 01 2010

_No puede ser!!.

_Pues si, lo estoy.

_Pero si la marcha atrás me funciona siempre, ¿Qué ha pasado?.

_Pues tú sabrás, ¿Y ahora qué hacemos?.

_¿Quieres tenerlo?.

_Aún no lo he pensado bien.

_¿Hay tiempo para que abortes?.

_¡¡Joder!!, ¿Quieres que aborte?.

_No digo eso, solo pregunto.

_Supongo que si.

_Hay que ver los pros y los contras, ¿No?.

_¡¡Hombre!!, si, claro.

_A ver, primero que ya somos un poco mayores para tener crios , ¿No te parece?.

_Bueno, con 40 años aún estoy ahí, no te creas.

_Segundo, que la vida no nos va tan estupendamente como para traer más a este mundo.

_Siempre un@ puede sacrificar cosas en favor de otras, ¿No?.

_Tercero, no estamos ni casados tan siquiera, ¿Qué dirán nuestras familias?.

_Los nietos siempre son una felicidad para l@s abuel@s, se sienten orgullos@s de verlos corretear por la casa.

_Entonces.., yo estoy contigo en lo que decidas y por lo que  te entiendo, ¿Lo tenemos no?.

-¿Qué dices?, ni hablar del peluquín, que no quiero estar nueve meses con un bombo jodiédome la espalda, ni pasar dolor al parir, ni que me expriman los pezones hasta arrancármelos, ni pasar las noches en vela por que se despierta, ni tener que andar a toda leche para lleval@ a la guardería, ni…

_Pero, yo pensé que tú querías tenerlo.

_Yo quería estar segura de que tú no querías que lo tuviera.

_Te acompaño al ginecólogo.

_¿No es mejor ir a un privado?, que en la seguridad social no me fío un pelo.

_Como tú prefieras.

_ Coge las llaves del coche y vamos cuanto antes.

_Vale, pero después no te arrepientas.

Próximo turno SONVAK.





La puta que la parió

14 01 2010

No me lo puedo creer.

Hay que joderse con la vieja, llega la última y arrasando.

Llevo tres horas esperando el autobús.

Tengo frío y los pies congelados. Sólo a mí se me ocurre en este día en el que está jarreando vestirme de señorita pepis y ponerme medias de rejilla y zapatitos de señoritinga.

 Me duele el hombro y el cuello, el bolso pesa como un muerto. Sólo a mí se me ocurre llevar un bolso que parece que me voy de casa y por supuesto el libro, bien gordo, metido dentro. Luego claro, tengo contracturas y me tengo que atiborrar a pastillas. Y encima el libro es un coñazo, pero como soy así de cabezota tengo que terminarlo para poder decir a gusto que lo acabé y que era una mierda.

Tengo sueño, he dormido poco y mal. Caí en la cama como un ceporro, pero luego me desperté con algún absurdo pensamiento rondándome la cabeza y ahí estaba yo, dando vueltas a la cabeza y sin poder dormir. Ni siquiera una sesión de sexo de madrugada me ha servido para relajarme, así que además de sueño estoy cansada y creo que me ha dado un tirón en la cadera.

Tengo hambre. Con las prisas he salido sin desayunar, porque tomar un kiwi y unos cereales de flaca de esos absurdos no es comer. Tengo el estómago con un agujero del tamaño de la Puerta de Alcalá y lo peor es que lo que me apetece comer es una napolitana de chocolate o un pincho de tortilla, nada de la ensalada y el pollo a la plancha que tengo preparado en casa.

Me duelen los ovarios, así que supongo que me va a bajar la regla. ¿ Me toca ya? No, yo creo que es demasiado pronto, o ¿ demasiado tarde? . Ay mi madre y sino es la regla y es otra cosa, mi amiga Maruja dice que cuando te quedas embarazada tienes dolores como de regla pero luego resulta que no..que estas preñada. ¡Joder, joder, joder! Y si me han hecho un bombo, joder..los zapatos de tacón seguro que no son buenos, ni cargar peso, y estar sin comer tampoco ¿ y si me da un bajón de tensión? ¿ y el sexo?.

Y encima la puta vieja..llega la última a la cola del autobús, salta por encima de mi y se cuela…

Señora, yo tengo preferencia,  que estoy embarazada.

Próximo turno: Gorio








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.