Por Aspective
Me dices que soy gay porque amo a una persona. Porque cada vez que la veo se ilumina el día y todo brilla de una forma diferente. Porque todo, cuando estoy con esa persona, es especial y maravilloso.
Es una persona a quien me presentaron por casualidad y, desde luego, no pretendía enamorarme de ella. Ni se me había pasado por la imaginación jamás. Pero el trato, el día a día, el ir conociéndola más a fondo provocó que me empezara a atraer más y más. Cada vez quería estar más tiempo con él, y ese tiempo, siempre corto, lo disfrutaba como nada en mi vida, y cuando nos despedíamos hasta la siguiente vez, sentía que se me hacía un vacío en el estómago. Creció la complicidad, y el reconocer en el otro eso que ansías, te gusta o te falta. El tiempo en su ausencia se convertía en agonía y con él en un suspiro fugaz. Cuando no estábamos juntos y pensaba en que haría y con quien estaría, se presentaba el sufrimiento si lo imaginaba con alguien cercano e íntimo. Supe lo que eran los celos antes de saber reconocer el amor.
Comencé a admirar su cuerpo. Recuerdo que empecé por los ojos, asombrado del brillo, de la vida, que tenían. Me fijé en sus labios y en esa forma tan especial de sonreír y me quedé estupefacto la primera vez que me pude reconocer a mi mismo que me apetecía saborearlos.
Su mente conquistó la mía y, ya rendida, reconocí y supe valorar su cuerpo. Fue una lucha contra mí mismo, pues aceptar lo que sentía fue un proceso difícil provocado, sobre todo, por la incredulidad. Me costó muchas noches preñadas de angustia, de interrogarme una y otra vez sobre lo que sentía y lo que imaginaba. Frecuenté, más que nunca, la amistad y el sexo con mujeres. Y me gustaba, claro, como me había gustado siempre. Pero tuve que reconocer que no era lo que me estaba volviendo loco. Eso solo me pasaba cuando me imaginaba con él.
Quizás tarde. Tardé mucho en decidirme, pero detrás del primer beso, que abrió la compuerta de la pasión toda fue más fácil. Le quería. ¿Qué culpa tenía yo de que la persona a quien quería fuera del mismo sexo que yo? Sencillamente algo había nacido sin pedirlo, sin pretenderlo y cuando lo acepté comencé a ser feliz. El entorno, la familia, los amigos, todo eso es otra historia, difícil y con muchas pérdidas por el camino. Pero no es lo que me has preguntado.
¿Tú quieres saber por qué soy gay? La respuesta es por amor y por deseo.
Próximo turno: XINAX
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