Le llamaré Temo

23 10 2009

Por: Cuauhtémoc

Caminar por la vida, sin rumbo fijo, puede ser la actividad mas laboriosa del mundo, sin saber a donde ir, sin tener nada en mente, solo estar en el lugar que estás sin ver más allá.

Eso le pasa a nuestro personaje, hacia mucho tiempo que dejó su pueblo para internarse en su busqueda, pero ya para ese momento habia perdido toda esperanza. Si bien, nuestro personaje puede ser como cualquiera de nosotros en esta ocasión le llamaré Temo.

Temo, se enamoró perdidamente de aquella chica desde el momento en que la vio una ocasión cuando apenas tenia catorce años. Lo más extraño es que solo la miró una sola vez, desde ese momento, supo que era el amor de su vida.

Así que cuando tuvo la madurez necesaria para emprender su busqueda no lo dudó. Salió sin un rumbo fijo, sin saber nada de nada, solo que la encontraría porque su corazón le diría donde estaba.

Tardó muy poco en descepcionarse, cuando se dio cuenta de que su corazón no le trasmitía ni una señal de donde estaba tan hermosa chica. Cualquiera se preguntaria: ¿Por qué perder el tiempo con una chica que ni conoces, habiendo miles que podrian ser para ti? simplemente porque cuando se te pone algo en la cabeza se te pone. Aunque muchas veces eso no tenga ningún sentido. Viajar tanto, ir a tantos sitios sin encontrar nada, pero con una esperanza. Aunque para Temo esa esperanza no duró mucho en desaparecer.

Pensaba que las cosas eran fáciles y que si la habia visto una vez por su pueblo, la podria mirar de nuevo en cuanto estuviera cerca. Pero eso nunca pasó. Podrían decir que el mundo es tan pequeño. Pero también en ocasiones se hace inmenso.

Se quedó sin dinero, sin ilusiones, pero con mucha hambre, no nada mas de comida, si no de seguir, de emprender esa busqueda sin fin. Su mente le decia que ya no siguiera, que no tenía caso. Pero su corazón, que seguía latiendo le ordenaba que no se rindiera, que aquella busqueda tenia que continuar.  

Pero hoy, en la mañana se encuentra recostado en una de las bancas de esta gran ciudad. Se le ve mugroso, con hambre, con sueño, pero un sueño no de seguir durmiendo, más bien un sueño de vivir más para poderla buscar. Se queda mirando fijamente a las personas que pasan por frente de él. Quizá buscando a ese amor perdido, hace ya muchos años.

Algunas personas lo ven con asco, otras con lástima, otras le dan una moneda. Una lagrima cae por su mejilla. ¿Que hizo de su vida? Tiene mas de treinta años, ¿ahora que sigue?

Una niña se acerca, le toma la mano. Él, alza la mirada, la ve fijamente y le sonríe. En eso su mamá se le acerca y le dice que se retire, que deje en paz al señor. Temo la observa, su corazón empieza a latir fuertemente. ¡Es ella! le grita latiendo. Sonríe y ella le sigue la sonrisa, que hermosa se ve, aunque el tiempo haya pasado.

 

– Mamá, tiene hambre. ¿por qué no lo llevamos a comer tambien?

Empieza a temblar, a tener nervios, miedo.

– ¿Por qué tiembla señor? ¿tiene frío?

La mamá observa pensativa con ternura, sorprendida de como su hija ve al señor. Habían pensado comer ese día en la plaza, quizá no es mala idea llevar a ese indigente a comer con ellas. Dicen que hacer una obra de caridad aunque sea una vez al día alimenta tu espiritu.

 

-¿Quiere venir con nosotros? – pregunta ella a Temo.

Sin saber que decir, pero temiendo que sea la ultima oportunidad que tenga. Acepta. Se dirigen a la plaza, el caminando lentamente.

Cuando ya estan en el lugar, el se decide a darle las gracias y a contar su historia.

Ella tambien lo hace. Es madre soltera, el hombre que la embarazó la dejó hace mucho. Ahora su vida es esa preciosa niña traviesa de cinco años.

 

Sin saber nada de él más que la historia que le acaba de contar se decide invitarlo a su casa para que pueda asearse.

Sorprendida con el cambio de imagen, aquella persona que en la mañana estaba toda sarrapastrosa, ahora luce limpia.

Sin saber, todos sus sacrificios habian valido la pena. Aún cuando la esperanza está a punto de desaparecer, siempre hay algo que nos debe llevar a creer que las cosas pueden suceder en cualquier momento. Recuerden cuando esté más oscuro, es seña de que ya va a amanecer.

 

Proximo turno para Daniela

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9 responses

23 10 2009
W- Cuauhtémoc- Activo

Pues un poco tarde, pero aquí la tienen ya espero que les guste. Gracias y saluditos a todos

23 10 2009
R - Gorio - Activo

Parece un cuento de navidad.

Me ha gustado, me gustan los finales felices.

jajajajajajaja

Saludos.

23 10 2009
W- Cuauhtémoc- Activo

Muchas gracias Gorio por gustarte mi escrito, pero me pareció bueno empezar el Reto de escribir con algo con finales felices, ya que he escrito mucho con finales tristes.

saluditos

23 10 2009
Aspective

Me ha gustado, sí. Mucho
La verdad, se agradece que alguna cosa acabe bien, sobre todo cuando parece que toda esperanza está perdida.
Es demasiado habitual que nos rindamos demasiado pronto cuando, a lo mejor, si hubieses aguantado un poquitín más….

Gracias por la historia.
Un abrazo

23 10 2009
Sandra

Me ha gustado mucho y sobre todo que tenga un final feliz.
Gorio tiene razón parece un cuento de navidad. Me imagino a Temo en el banco de esa plaza y todo blanco por los copos de nieve caídos hace poco tiempo. El señor temblando de frío y la señora y su hija muy abrigaditas por el frío… Ya no me enrollo más que al final voy a hacer otra historia jajaja

Felicidades Cuauhtémoc

Besos

24 10 2009
W- Cuauhtémoc- Activo

pues me gustaria una historia de esto a tu manera, sandra.

muchas gracias a todos por sus comentarios y que bueno que les gustò,

saluditos a todos

24 10 2009
Daniela

Qué linda, la sensación que te deja este cuento. Muy bien, Temo!

24 10 2009
W- Cuauhtémoc- Activo

Muchas gracias Danielita, que bueno que te gustó mi historia.

saluditos

30 10 2009
Sonvak

Curioso… En los tiempos que corren, probablemente yo no me atrevería a meter a un indigente en mi casa… Inevitablemente pensaría en todo lo que podría salir mal de hacer tal cosa. Los veo por la calle y me pregunto qué ha sido lo que los ha llevado a ese momento, y pienso que quizá no sea tan difícil acabar así, que son personas como yo, como tú, como cualquiera… que el hecho de ser indigente no tiene porque ir unido al hecho de ser una mala persona… pero aún así… puedo ayudarles con una limosna, indicarles el asilo más próximo, pero nunca sería capaz de ir más allá a causa de la desconfianza. Triste.

Bonita historia. Besos!!

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