COMUNICADO INTERNO

23 02 2010

Dado que este barco ahora mismo está navegado a la deriva… se hace necesaria una toma de decisiones.

1/ ¿Quereis continuar compartiendo espacio en el reto?

2/ ¿Estais contentos con el sistema actual?

Podemos decidir continuar con el reto tal cual está… O continuar con el reto, modificándolo y convirtiéndolo en una especie de blog compartido, sin tema ni frase, sino al libre albedrío (eso sí, intentando publicar una vez a la semana cada uno)… O continuarlo con cualquier otra idea que se os ocurra… O… cerrar puertas.

Espero vuestras opiniones y la mayoría será la que decida 😀

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Bastante insignificante

22 02 2010

¿Que quieres decir con eso?

Pues eso. Ni más ni menos.

 ¿Insignificante?  

Si. Insignificante y pequeña.

Bueno, no será para tanto.

Pues sí. Me mete en este lío y se pira. De buenas a primeras.

¿Y qué vas a hacer?

Pasar.





Qué diferente era de ella.

8 02 2010

No tenía nada que ver con ella.

Era mayor. A ella le gustaban jóvenes, aunque no excesivamente. No podían tener menos años que su hermano pequeño, eso era considerado ilegal en su absurdo ” cosas que tiene que cumplir un tío”. Pero allí estaba él, con muuuchos más años que ella.

Tenía barba, tirando a perilla. Esto debería haber provocado una huída a la carrera. El pelo en la cara no le molaba nada de nada. Pero allí estaba él: mayor y con barba.

Escuchaba una música horrible. La primera vez que él puso un cd, ella dijo: esto no lo supero ni de coña. Pero allí estaba él: mayor, con barba y escuchando a música antigua de los jipis.

Era raro para comer: nada sano, ni verduras, ni pescado, ni fruta. Un auténtica máquina de comer grasas saturadas. Ella pensó, Dios mío, si acabo con él seguro que nos pelearíamos a la hora de cocinar. Pero allí estaba él: mayor, con barba, escuchando a The mamma´s and the pappa´s  y cocinando spaghettis boloñesa como si fueran a comer 25 personas.

No le gustaba bailar. Ella no es que fuera una bailarina profesional, pero de vez en cuando necesitaba salir y bailar. Él se nego. Ella rogó. Él hizo un esfuerzo y fue casi peor.

Pero allí estaba él: mayor, con barba,  bailando totalmente arritmico como si le estuvieran dando descargas eléctricas y con restos de tomate por la camisa.

Ella se rió hasta que se le cayeron las lágrimas por la cara y pensó: madre mía, ¿quién me iba a decir que acabaría con él?

Próximo turno: Gorio





Por amor y por deseo

1 02 2010

Por Xinax.

Por uno se escriben versos, se hacen músicas fantásticas, y obras de teatro absolutamente dramáticas y geniales. Es maravilloso. Dicen que mueve (o debería) mover el mundo. Completa al ser humano. Se cuentan grandes cosas de él. Todos aspiramos sentirlo. Y que, además, sea eterno. No se aspira a menos. Por amor se tiende al absoluto, faltaría más. Para unos es un sacramento, algo sagrado.

Del otro se habla en voz baja, se prohíbe, a menudo se oculta. Es causa de desdichas, de transformaciones increíbles, de críticas por sentirlo. Normalmente se le viste con el disfraz del amor, para justificarlo, porque la pasión por sí sola es insana. Cuando se siente, es más real, porque se sabe efímero. Por deseo se baja al infierno, por supuesto. Es, para algunos, sinónimo de pecado.

Dicen que incluso uno y otro conviven, que coinciden en espacio, tiempo y persona. El deseo no sobrevive tanto como el amor, eso también es de notorio conocimiento. Y, por lo general, a cada uno de nosotros nos convencen nuestras razones para vivir con uno y sin el otro, o viceversa.

Próximo turno: DANIELA 





Le corroía las entrañas

19 01 2010
por Xinax.

“Querido A. :

Sé que te sorprenderá recibir esta carta, después de tanto tiempo. Perdóname, pero quiero pensar que, pese a todo, te alegrarás al ver que es mía. Ya sabes que siempre he sido una optimista o como tú decías, una pesimista mal informada.

Quiero decirte que te he querido mucho, y que aún te quiero. Por tu valentía, por tu honestidad, por tu generosidad. Por lo especial que fue la relación que mantuvimos, en la que te metió mi deseo, mi egoísta curiosidad y el uso inconsciente de mi propia libertad.

Fue muy fácil enamorarse de tí, aunque era muy dificil decirlo. Lo recuerdo, “hay palabras que por repetidas, pierden sentido”. ¿Ves? sigo teniendo buena memoria.  Y también era muy, muy sencillo desearte. Ansiar, por encima de todas las cosas, robarte el más indecente de los besos, en el peor de los momentos.  Tu respuesta sensual, la voracidad con la que me los devolvías, tus abrazos y caricias, me corroían las entrañas de  puro deseo.

Jamás me engañaste, nunca salió de tu boca un “puedo ir más allá”. No sé si te lo han contado, pero fui yo la que pidió el traslado, y lo hice cuando empecé a ver en tus ojos sombras de angustia, y dejaste de reírte, de esa forma tuya, tan particular.

Sólo quería decirte que se pueden vivir muchas vidas en una vida, y que la que viví contigo fue, justo y exactamente, la mejor que podía desear. Gracias. Ahora y siempre.

Cuídate y sé feliz. No te dejo mi dirección, porque no quiero que te veas obligado a responderme, ni volver a invadir tu mundo, sabes que me muevo por impulsos, pero sobretodo porque quizá  mañana  ya  no  esté. 

                                                Tuya, sin ti, pero contigo.

                                                                (sigue firma ilegible)         ——–  “

 

Próximo turno: DANIELA





Su asquerosa vida real..

10 01 2010
Por XINAX

El bueno de Ceferino se reía cada vez que oía a los demás hablar de su asquerosa vida real, de la vida de perros que vivía “el pobre Cefe”, y sin embargo él era completamente feliz.

No sabía cuantos años tenía, nadie le hacía regalos, así que no tenía idea de cuando era su cumpleaños. Tampoco recordaba a sus padres, ni si tuvo familia alguna vez. Hasta donde su memoria alcanzaba siempre había estado sólo, viviendo en aquella casa, grande y fría, justo a la entrada del pueblo. Se alimentaba gracias a lo que le pagaban por los recados, las reparaciones y los trabajillos que sus vecinos le encargaban, se vestía con ropas ajenas, siempre demasiado grandes o demasiado estrechas, y su mayor tesoro era una pequeña radio.

Todos esos listos, que le miraban con pena y conmiseración, no tenían ni la más remota idea de cómo era su mundo y mucho menos de los maravillosos colores y sonidos que habitaban en él. Ceferino se vestía con unos estupendos trajes de dandy inglés, casi siempre llevaba sombrero, bastón y, desde luego, unos buenos guantes de piel, ¿qué caballero que se preciara no llevaría esos complementos?.

Tenía una sacrosanta rutina que consistía en acudir puntualmente a la puerta de la casa de la maestra, la Señorita Inés, y paciente, esperar a que esta saliera con destino a la escuela. Le entregaba, entonces, una hermosa flor, dedicándole un requiebro culto y formal, sobre su belleza y su simpatía. La acompañaba hasta la escuela, y habiéndola dejado sana y salva, seguía su camino contento y alegre.

Acto seguido, encendía la radio y el mundo empezaba a bailar al ritmo de la música que sonase. Veía que los campesinos, se movían al compás pausado y rítmico de una canción de gospel. Contemplaba a los niños correr alegres hacía su destino, dibujando con pies y manos felices valses y polkas. Y a las mujeres, volviendo del mercado, moviendo lentamente sus caderas con la cadencia sensual del jazz.

Era feliz, tan y tan feliz, que no entendía porqué lo miraban así. Como si se hubiera caído de una nube y fuera un ser distinto a los demás, incompleto. Todo era hermoso a sus ojos, todo era música en sus oídos y en su corazón. A veces, sentía lástima por la gente que no escuchaba la música del mundo, las canciones del color del sol y del calor de la luz. Por ejemplo, cuando miraba a la mujer del notario contemplar al nuevo médico del pueblo, Ceferino sabía que estaba enamorada de joven doctor, y al mirarla él escuchaba la canción de la sirena que rogaba a la luna, si, esa que sonaba así…

Todo el mundo corría desesperadamente, nada parecía satisfacerles, todos tenían aspecto de estar agotados y maltrechos. Y, en cambio él, siempre escuchaba música, a veces tristes pero todas hermosas, amaba sin esperar nada más que llegara el día siguiente para seguir amando, y casi no tenía nada, porque casi nada necesitaba…

Su vida no era asquerosa. Le encantaba. Si, le gustaba. Al cruzarse con la esposa del notario, en silencio, interiormente, le deseó suerte y sin dejar de sonreír, siguió su camino tarareando…

“dile, luna plateada,
que es mi brazo quien lo estrecha,
para que al menos un instante
piense en mí en sus sueños…”.

Próximo turno: DANIELA





Mientras ella gemía de placer…

8 01 2010

Mientras ella gemía de placer perdida en el abrazo de un relajante masaje, él la esperaba en casa, con una exquisita cena preparada, la mesa vestida de gala y por iluminación el fuego de unas velas en cuya llama sus ojos se perdían al tiempo que bebía de su copa, ya casi vacía por segunda vez.

Viendo que el tiempo transcurría y ella no hacía acto de presencia, la había llamado al móvil pero éste estaba fuera de cobertura. La preocupación estaba haciendo mella en él y por su mente cruzaba la idea de comenzar a llamar para dar con su paradero, a ser posible en ningún hospital.

No podía imaginarse la vida sin ella. Después de tantos años todavía la sentía como una parte de su alma sin la cual nada tendría sentido. Su alegría, su dulzura, iluminaban cada uno de sus días y hacían de cada sacrificio algo que valía la pena.

De repente, el sonido del móvil rompió el hechizo que se había creado en su mente, atrapando su atención. Era un mensaje: “Estoy llegando. Te quiero.”. El alivio recorrió todo su cuerpo y una sonrisa se instaló en su rostro.

El tiempo transcurría lento para su impaciencia y rápido para su intranquilidad. El “estoy llegando” se convirtió en una hora, casi dos, y entonces, sonó el timbre de la puerta.

Mientras todo parecía volverse irreal, escuchó como le comunicaban la noticia. Los contemplaba como si fuesen parte de una pesadilla de la que en cualquier momento despertaría. Sentía como cada palabra le arrancaba el corazón y la esperanza se perdía en el abismo de la desesperación.

Hasta que algo llamó la atención de su mente anestesiada de dolor.

-¿Han dicho que el accidente tuvo lugar hace más de dos horas?

-Sí

-Entonces, no puede ser mi mujer. Recibí un mensaje de ella hace menos de dos horas.

Los policías lo contemplaron extrañados:

-Hemos acudido a esta dirección porque era la que figuraba en el dni de la víctima. Sentimos decirle que la fotografía de éste se correspondía con la fallecida.

La pequeña llama que se había encendido perdió su luz. Fue a por su móvil, buscando el último mensaje. En la pantalla aparecía un nuevo mensaje. Era de ella y, mientras sentía que todo daba vueltas, lo leyó: “Te esperaré“.

Próximo turno: ASPECTIVE