No quiero verte más

28 12 2009

Queridísimo Gorio:

Con las frasecitas que me dejas, no quiero verte más.

Porque vamos, todavía recuerdo la primera de todas: “Su alma perdió una parte de si” y yo me quedé pensando “Joer!! y ahora que coño escribo, porque como que no siento en el alma la pérdida… ya podía perderse su frasecita” 😀

Después vino “Lo dejó por su hermano” y yo pensé “con frases así, como para no dejarlo por el hermano” 😀

A continuación me regalas “Hagamos el amor todos los días“… típico de un hombre, mucho pico… 😀

El colmo del colmo fue “Que hace tiempo que estoy deseando comerte” y aún por encima eso se suponía que te lo decía YO a ti, ja.

Y aquí estamos hoy con “No quiero verte más” y mi p… inspiración no sé a dónde coño se ha ido.

¿¿¿¿¿¿Cúando demonios da la vuelta el sentido de turnos??????? Aunque mi inspiración seguirá sin aparecer; esta no vuelve a casa ni por navidad 😀

Reconozco que la culpa no es tuya, es mía, que no estoy a la altura de tu increíble ingenio a la hora de dejarme frases… Son tan “originales” que ni la mayor de las inspiraciones sabría afrontarlas.

Ahora me pregunto, si esto es el reto de escribir… ¿dónde leches se ha metido el reto? 😀 (ojo, reto sin c… )

Bueno Gorio, sin otro particular, me despido de ti con el más cordial de los saludos y deseándote un FELIZ DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES!!

Atentamente

Próximo turno: ASPECTIVE

Pdt.: y con esta palabrita que le dejo, le agradezco de mil amores a Aspective el haberme puesto tras de ti 😀

Anuncios




Que hace tiempo que estoy deseando comerte.

17 12 2009

Por Sonvak

Que hace tiempo que estoy deseando comerte– repitió Sonvak ante la expresión de sorpresa de Gorio. Hacía tiempo que había aprendido a disfrazar sus emociones y era una suerte. Sería fácil engañarlo, hacerlo caer en la trampa y deshacerse de él. Evidentemente su ego masculino estaría regodeándose con aquella declaración por parte de ella… pero ya se sabe que el que se ríe último, ríe mejor.

-¿Tienes algo que hacer esta noche?

-No

-Bien… Te espero a las 9 en mi casa… y no te retrases -sonrió, para quitarle hierro a sus palabras- …es que estoy impaciente.

Gorio se largó de la oficina de Sonvak flipando por colores. Creía que seducir a la jefa iba a ser más difícil, pero parecía ser que ella tampoco era indiferente a sus encantos. Si lo hubiese sabido, habría pasado al ataque hace tiempo en vez de pensárselo tanto. Sonrió imaginándose por anticipado la prometedora noche… ¿Así que estaba deseando comerlo?… sí, esa noche iba a disfrutar mucho, je.

*  *  *

A las 9 en punto de la noche, Gorio hizo sonar el timbre del apartamento de Sonvak. Esta abrió la puerta tras apenas 30 segundos de espera. El saludo de Gorio se quedó atrapado en su garganta cuando la contempló. Ella llevaba puesto un seductor vestido rojo que se ceñía a cada una de sus curvas como una segunda piel. El escote de vértigo que dejaba a la vista su sexy ombligo atrapó la mirada de Gorio unos instantes antes de que ésta continuase su descenso. El vestido terminaba unos centímetros por encima de sus delicadas rodillas y dejaba a la vista unas espléndidas piernas al final de las cuales unas sandalias de kilométrico tacón adornaban sus pies.

-Pasa -dijo Sonvak al tiempo que se daba la vuelta para que la siguiese. A Gorio se le entrecortó la respiración cuando contempló aquella espalda que el vestido dejaba totalmente al descubierto hasta el mismísimo final de la columna vertebral. Su cabello recogido dejaba al descubierto una exquisita nuca.

Si Gorio hubiese sido capaz de ver algo más que el cuerpo de Sonvak habría quedado agradablemente sorprendido con la decoración del salón donde los tonos rojos habían sido combinados a la perfección para crear un ambiente cálido y acogedor. La música sonaba de fondo:

-Siéntate -dijo Sonvak señalando el sofá de terciopelo rojo como la sangre.

Gorio, sin ser capaz todavía de decir “esta boca es mía”, se sentó. De fondo se escuchó el sonido del descorchar de una botella de champagne, y al poco Sonvak volvió a estar a su lado ofreciéndole una copa:

-Por ti… y por mi -dijo sonriendo. Él se puso en pie para poder hacer entrechocar sus copas y de un trago se bebió todo el contenido, esperando así poder recuperar los sentidos que había perdido desde el momento en que ella había abierto la puerta.

-¿Bailas? -dijo ella mientras cogía su copa y la de él y las dejaba encima de la mesa situada frente al sofá. Volvió hacia él y enlazó sus manos tras su nuca, mirándolo a los ojos con una mirada en la que brillaba la malícia. Él se dejó llevar por los sensuales movimientos de ella, sintiendo como  el roce de su cuerpo comenzaba a crear una tremenda necesidad en su interior.

Ella no dejaba de contemplarlo mientras se movía. Vió como muy lentamente su rostro dejaba atrás los poco centímetros que separaban sus caras y sintió como la aterciopelada lengua de ella recorría lentamente sus labios, provocándole un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Lo siguiente que sintió fueron sus dientes tirando con suavidad de su labio inferior para succionarlo. Después le prestó la misma atención a su labio superior. Aquellas caricias lo estaban haciendo sentir débil. Aquella forma de besar lo estaba mareando.

Las manos de ellas dejaron atrás su nuca para deslizarse por su pecho y acercarse a los botones de su camisa. Abandonó su boca para mirarlo a los ojos mientras poco a poco dejaba al descubierto su pecho y sus manos calientes y ligeras incendiaban su piel. Sus pezones se erizaron ansiando su contacto, sin embargo este no llegó. Sus manos emprendieron un lento descenso, mientras sus uñas le ponían la piel de gallina.

Y entonces… se dió cuenta de que aquel mareo que sentía se estaba intensificando demasiado. Sentía que le faltaba el aliento y no solo a causa de aquel alarde de seducción. Un sudor frío comenzó a recorrer su cuerpo y por fin consiguió decir algo:

-Me encuentro mal -su voz era casi inaudible, se perdía, al igual que su conocimiento. Sintió como ella lo ayudaba a echarse en el sofá y después, la oscuridad de la inconsciencia lo envolvió.

Sonvak se quedó mirando el cuerpo inconsciente de Gorio durante un rato, sonriendo enigmáticamente. Cuando estuvo segura, su voz sonó en el vacío salón:

-Chicas, ya podeis salir.

En pocos segundos aparecieron Xinax, Molinos, Sandra y Dani. Sonvak las miró alzando una ceja.

-Ya os dije que sería fácil… El pobrecito se siente muy seguro de su atractivo. La lección que le vamos a dar le sentará bien.

Próximo turno: ASPECTIVE





Se masturbaba observándolos

13 12 2009

Por: 08Sandra

Sandra no paraba de mirar el reloj, eran las 8,15 de la noche y Gorio solía llegar a las 7, puntual y sonriente. Soltaba el portátil, el móvil, las llaves y las gafas de sol y se dirigía a su mujer haciéndoles carantoñas y preguntándole:
– ¿Qué tal el día tesoro? ¿Cómo te ha ido? Y con un beso de esos que quitan el hipo.
Pero hoy, se retrasaba y Sandra no lo localizaba en el móvil, salía el típico: “El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura”.
Sandra, cada vez se iba poniendo más y más nerviosa y decidió llamar a la oficina, por si la secretaria sabía algo.
En ese momento sonó el timbre de la puerta. A Sandra le cambió la cara, se puso contenta, se acicaló el pelo y se dispuso a abrir.
– ¿Cariño, no encuentras las llaves? preguntó.
– Soy yo, Sandra ábreme, contestó una voz femenina al otro lado de la puerta.
Sandra abrió de un golpe y se sorprendió de que fuera Sonvak, una compañera y amiga del trabajo.
– ¿Sonvak, qué te ocurre? le preguntó sobresaltada.
– Verás, quería hablar contigo y como no he visto el coche de Gorio en el jardín, me he decidió a entrar.
– Ven, estás fría, sentémonos y hablemos, Gorio no ha llegado aún.
Las dos compañeras se sentaron y Sonvak le pidió un vaso de agua a Sandra.
Sandra, fue a la cocina y se lo trajo, Sonvak, me tienes en ascuas, dime qué te pasa, le dijo.
– Pues verás Sandra, tú y yo nos conocemos desde hace casi un año y la verdad es que llevo muchas noches sin dormir pensando en cómo te voy a decir lo que hoy me he decidido a contarte.
Sonvak, tomaba pequeños sorbos de agua y se frotaba las manos, no sabía cómo comenzar.
Sandra, entre que Gorio no llegaba y lo misteriosa que estaba su amiga, se puso de pié y le dijo:
– Joder dime lo que sea Sonvak ¿le pasa algo a Gorio?
– No, Sandra, siéntate, a Gorio no le pasa nada, es a mí.
– ¿a ti? pues dímelo de una vez que me va a dar algo, contestó Sandra.
Sonvak, la miró y comenzó a hablarle:
– Pues verás, tú sabes que yo llevo algún tiempo sola y la verdad es que siempre he tenido clara mi tendencia sexual, me chiflan los hombres, ya sabes que Aspec y yo estuvimos algún tiempo juntos, pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta que te veo distinta, y no me refiero como amiga, ¿me entiendes?
– ¡No, no, no digas nada hasta que no termine! – siguió hablando, me he dado cuenta de que siento algo por ti, no sé qué me pasa pero cada día sueño contigo y no estamos precisamente tomando café, estamos las dos desnudas, comiéndonos a besos, mi excitación crece por momentos y tú pegas tu boca sobre mis ya erectos pezones pasando tu lengua por toda su extensión, me respondes con caricias por todas partes y también está Gorio, desnudo en ése sillón con las piernas abiertas, mientras tu arrodillada frente a él, tienes toda su polla dentro de la boca. La sacas y la vuelves a meter, luego la repasas con la lengua desde su nacimiento hasta la roja cabeza para introducírtela nuevamente. La expresión de su cara y sus gestos demuestran que el placer que siente es muy grande.
De pronto, Gorio anuncia que está a punto de correrse y tú aceleras los movimientos de tu boca. Segundos después, él suelta un rugido y de su miembro empiezan a salir chorros de caliente semen en tu boca. A ti se te escapa algo por la comisura de los labios pero lo recoges con tus dedos y te lo metes nuevamente en la boca. Luego te sientas tú en el sillón y separando las piernas le invitas a él a hacerte lo mismo.
Él se arrodilla obediente y empieza a meter su lengua dentro de tu coño. Lo acaricia y lo masajea hasta que te hace correrte, gritando de placer. Él, tiene una nueva erección por lo que, levantándose y aprovechando tu posición, te mete el pene hasta dentro tomándote por sorpresa y moviéndose velozmente alcanzáis un nuevo orgasmo, mientras tanto yo espero mi turno…
Sandra ya no puede más y la interrumpe, la mira fijamente y con la voz entrecortada le pregunta:
– ¿Y cómo sabes tú lo del sillón?
– Sandra, es que algunas noches, cuando ya no puedo más, vengo a mirar por la ventana y aunque está un poco oscuro he visto cómo lo hacéis y yo me masturbo mientras os observo… En ese momento, cuando Sandra se disponía a responder llegó Gorio y las dos mujeres dejaron la conversación, Sonvak se apresuró a despedirse.
– Bueno, yo ya me iba, mañana nos vemos, dijo Sonvak
Ya en la puerta, cuando las dos amigas se despedían, Sandra con un sonrisa socarrona y algo desconcertante le dijo:
– Sonvak, mañana seguimos hablando y recuerda que algunos sueños se cumplen… se miraron y Sandra le dio un beso en la boca a Sonvak.

Próximo turno: Molinos

 





Embargados por la sensualidad…

7 12 2009

Por SONVAK

Se llevaban mal desde el primer día en que se conocieron… Si le preguntasen a uno u otra, no sabrían decir el por qué, simplemente no se soportaban.

Molinos era una chica guapa y esbelta, inteligente y consciente de su poder como mujer. Por otra parte, y debido a experiencias pasadas, los hombres no entraban en sus prioridades.

Gorio era un tipo atractivo, serio y callado. Se solía decir que las mataba callando, pues las mujeres suspiraban por él aunque él no diese pie a tal cosa, sino más bien todo lo contrario. Estaba cansado de mujeres superficiales, preocupadas tan solo por su físico y sin nada que aportar en su interior. De alguna manera, había encasillado a Molinos como ese tipo de mujer.

Ambos trabajaban en una editorial, donde en ese preciso momento, Molinos se encargaba del diseño de la portada de un libro que en breve saldría a la venta: “Embargados por la sensualidad“. Para desencanto de los dos, compartían oficina en la cual, todo aquel que entraba, notaba una especial carga de “electricidad” en forma de chispas que surgían de los dos y chocaban entre sí.

Ese día, Gorio notaba que Molinos estaba especialmente molesta y de vez en cuando le echaba miradas de reojo ante las continuas muestras de descontento de ésta hacia su ordenador, con el cual estaba descargando todo su mal humor.

-¿Se puede saber que te ocurre? es imposible concentrarse escuchándote contínuamente

Molinos lo miró echando chispas por los ojos:

-Mejor que ni me hables ¿vale?, y te aguantas, si me da la gana de quejarme, me quejo… que yo sepa no hay ninguna regla al respecto que lo impida.

Gorio entrecerró los ojos, mirándola fijamente:

-Pensaba que eras lo suficientemente madura como para mantener tus emociones bajo control en el trabajo… Esta claro que me equivoco, lo cual tampoco es de extrañar.

Molinos abrió la boca sorprendida, después se puso en pie, se dirigió hacia la mesa de él e, inclinándose, apoyo las manos en ella:

-Mira -alzó una ceja y sonrió- yo sé que no te caigo bien y tú sabes que tampoco eres santo de mi devoción, así que nos harías un favor muy grande a los dos si te mantienes calladito como es tu costumbre habitual. Y sí, hoy mis emociones no están bajo control pero eso sucede porque yo, al contrario que tú, tengo emociones.

Se dió media vuelta y fue a sentarse otra vez frente a su ordenador.

Gorio recostó su espalda en el respaldo de su silla y la contempló pensativamente mientras daba vueltas entre sus dedos a un bolígrafo.

-Es fácil acusar a los demás de no tener emociones cuando uno no es capaz de controlar las suyas…

Ella levantó la vista del teclado del ordenador y lo miró fijamente:

_¿Sabes una cosa? estoy segura que tu cara de estirado se debe a que nunca te han hecho el amor en condiciones. ¿Por qué no te vas por ahí a buscar quién quiera tus atenciones y me dejas en paz? -a continuación volvió a concentrarse en el ordenador como si no hubiese dicho absolutamente nada.

Esta vez el que se levantó de su silla fue Gorio. Caminó hacia el escritorio de ella y se inclinó apoyando sus manos en esté, para mirarla con fijeza:

-Pues ¿sabes? eso es precisamente lo que pienso yo que te ocurre a ti. Que hace tiempo que no te follan en condiciones -su voz era baja y seria, tremendamente seria- y por eso desahogas en mi tus frustraciones…

Molinos alzó la vista hacia él. Ahora la furia dilataba sus pupilas:

-Mira, guapito de cara, te aseguro que sobra quien me folle y que además lo haga bien pero, “precioso”, yo no necesito buen sexo para tener buena cara, al contrario que tú…

En ese momento sonó una voz a sus espaldas:

-Siento interrumpir una conversación tan interesante pero necesito hablar contigo, Gorio. -Aspec los miraba desde la puerta.

Continuará..

 

Próximo turno: ASPECTIVE salta turno a XINAX





Lo dejó por su hermano…

19 11 2009

Por Sonvak

Lo dejó por su hermano. Fue algo inevitable y fantástico, creo que no sólo para mi. Sin embargo, quizá sea mejor empezar la historia por el principio.

Gorio y Sonvak se habían conocido a través de internet. Con el tiempo quedaron y se conocieron en persona y por algún extraño motivo, creyeron que la química había surgido entre ellos. Su relación continuó imparable, hasta que llegó la tremenda decisión del matrimonio, con lo cual se hizo necesario la presentación en familia y ¿qué mejor para ello que una reunión de ambas familias al mismo tiempo?

Recuerdo que cuando mi hermana Sonvak me presentó a Gorio me quedé impactada. Pero, lo curioso fue cuando a Sonvak le presentaron al hermano de Gorio, Aspec. Creo que no fui la única que se dió cuenta de la química que surgió entre ellos al instante. Esa primera noche se pasaron casi todo el tiempo hablando.

Los preparativos de la boda se iban sucediendo paulatinamente y mientras, yo veía como mi hermana cada vez se sentía más agobiada, más segura de estar dando el paso equivocado. Quería a Gorio, pero por el simple hecho de estar cerca de Aspec, sentía algo totalmente distinto y mejor.

Era y es mi hermana y la aconsejé lo mejor que pude, intentando ser imparcial. Le dije que siguiera los dictados del corazón.

Se lo pensó tanto, que no fue hasta la noche anterior a la boda cuando se fugaron, sí… ella y Aspec. Me dejó una nota para que yo se lo comunicara a la familia, y especialmente a Gorio. Sintiéndome por dentro feliz, le comuniqué con cara de circunstancias la noticia a Gorio y resultó curioso el suspiro de alivio que se escapó de entre sus labios.

Desde entonces, Sonvak y Aspec son plenamente felices, al igual que Gorio y yo, Sonia, la hermana de Sonvak.

Próximo turno: ASPECTIVE